Cada semana me escribe alguien que contrató una web hace seis meses, pagó lo que le pidieron, y hoy tiene un sitio que no aparece en Google, que no puede editar solo, y del que no tiene ni acceso al hosting. A veces ni saben si la web es de ellos o del diseñador. Eso no debería pasar, y pasa todo el tiempo en Argentina.
Este artículo es para vos si estás por contratar tu primera página web — o si ya lo hiciste y te fue mal y no querés repetir el error. No te voy a decir que contratar una web es fácil ni que todos los diseñadores son iguales. Te voy a decir exactamente qué tenés que saber, qué tenés que preguntar y de qué señales tenés que salir corriendo.
Qué tenés que tener claro ANTES de llamar a alguien
El error más común que cometen los clientes antes de contactar a un diseñador es no tener definido qué quieren. Y después se quejan de que el resultado no era lo que esperaban. Antes de hablar con cualquier proveedor, respondete estas preguntas:
- ¿Para qué necesitás la web? No "para tener presencia online". ¿Querés que te llamen? ¿Que te pidan presupuestos? ¿Que compren directamente? Eso define todo el diseño.
- ¿Quiénes son tus clientes? Un profesional de salud que atiende en Palermo tiene clientes distintos a un carpintero en Coronel Pringles. El sitio tiene que hablarle a ellos.
- ¿Qué páginas necesitás? Inicio, Servicios, Sobre mí, Contacto es el mínimo. ¿Necesitás blog? ¿Tienda online? ¿Turnos online? Definilo antes.
- ¿Tenés logo y paleta de colores? Si no tenés identidad visual definida, decilo desde el principio para que eso esté contemplado en el presupuesto.
- ¿Cuál es tu presupuesto real? No el que te parece razonable — el que tenés disponible. Así el diseñador puede ser honesto sobre qué puede hacer con eso.
Qué preguntar al diseñador antes de cerrar cualquier trato
Un diseñador serio no tiene problema en responder estas preguntas. Si se pone defensivo, si evade, si dice "eso lo vemos después" — salí de ahí.
- ¿En qué plataforma va a estar hecha la web? WordPress, Webflow, Wix — necesitás saber qué vas a tener y qué implica cada opción en términos de costos futuros y facilidad de uso.
- ¿El dominio y el hosting van a estar a mi nombre? Esta es la pregunta más importante. Si dicen que el hosting lo manejan ellos y no te dan acceso a la cuenta, estás alquilando, no comprando.
- ¿Qué incluye exactamente el precio? Diseño, desarrollo, carga de contenido, correo corporativo, SEO básico, capacitación para administrar el sitio — todo eso tiene que estar por escrito.
- ¿Cuántas revisiones incluye el proyecto? Las revisiones ilimitadas no existen. Si no está definido, el proyecto se estira para siempre.
- ¿Cuánto tiempo dura el proyecto? Un sitio de 5 páginas no debería tardar más de 4 semanas. Si te dicen "depende de vos", pedí un plazo concreto con fechas.
- ¿Qué pasa después de la entrega? ¿Quién actualiza el sitio? ¿Hay mantenimiento incluido? ¿Cuánto cuesta si necesitás cambios después?
Señales de alarma de proveedores poco serios
No todos los diseñadores baratos son malos, y no todos los caros son buenos. Pero hay ciertas señales que, cuando aparecen, me indican que algo no está bien. Si ves dos o más de estas juntas, pensalo dos veces:
- No tienen portfolio o sus ejemplos son genéricos: un diseñador que lleva tiempo trabajando tiene sitios reales que mostrar. Si el portfolio son mockups que nunca se publicaron o sitios de plantilla sin personalización, es una señal de inexperiencia.
- No tienen contrato: un presupuesto por WhatsApp no es un contrato. Si no hay un documento que especifique qué se entrega, cuándo y en qué condiciones, no tenés garantía de nada.
- El precio es sospechosamente bajo: en Argentina, una web profesional de 5 páginas bien hecha cuesta desde $350.000 ARS. Si te ofrecen algo por $50.000 ARS o en "cuotas de $5.000", preguntate qué van a recortar para llegar a ese precio.
- No pregunta nada sobre tu negocio: un diseñador que empieza a trabajar sin entender quiénes son tus clientes y qué problema resolvés, va a hacer algo lindo pero inútil.
- Promete resultados en Google sin condiciones: "tu web va a estar en el primer puesto de Google" es una promesa que ningún profesional serio haría. El SEO lleva tiempo y depende de muchos factores.
- No te dan acceso al panel de administración: si terminado el proyecto no podés entrar al WordPress o a la plataforma donde está tu web, no tenés tu web — tenés acceso condicional a algo ajeno.
Qué entregables tenés que pedir sí o sí
Al terminar un proyecto de diseño web bien hecho, el cliente debería recibir todo esto. Si alguno de estos puntos no está contemplado, preguntá por qué:
- Acceso de administrador al CMS (WordPress u otra plataforma) con usuario y contraseña propios.
- Acceso a la cuenta de hosting con los datos del servidor, no solo un usuario de colaborador.
- Dominio a nombre tuyo — registrado en tu nombre o transferido a tu cuenta en el registrador.
- Copia de seguridad del sitio en un archivo descargable, para que nunca dependas del servidor del proveedor.
- Credenciales del correo corporativo si se contrató como parte del proyecto.
- Capacitación básica grabada o documentada para que puedas actualizar textos, imágenes y páginas sin depender del diseñador para cada cambio mínimo.
Cómo asegurarte de que la web sea tuya
Esta sección merece un apartado propio porque es el problema más grave que veo en clientes que vienen a mí después de una mala experiencia. El 40% de las personas que me contactan con una web existente no tienen acceso real a su propio sitio. Algunos no saben ni dónde está alojado.
Hay tres cosas que tienen que estar a tu nombre para que la web sea verdaderamente tuya:
- El dominio: verificá en whois.domaintools.com que tu dominio está registrado a tu nombre o a nombre de tu empresa. Si está a nombre del diseñador, el día que se peleen, él puede retenerlo.
- El hosting: la cuenta de hosting tiene que ser tuya. Podés contratar vos mismo el hosting y darle acceso al diseñador para que trabaje — nunca al revés.
- El código: si el sitio es WordPress, los archivos y la base de datos son tuyos. Asegurate de tener una copia. Si es una plataforma propietaria del diseñador, la web no existe fuera de esa plataforma — y si dejan de trabajar juntos, perdés todo.
Errores clásicos de clientes que después se arrepienten
No te cuento esto para hacerte sentir mal si ya lo hiciste — te lo cuento para que no lo repitas. Estos son los errores más comunes que veo en clientes que llegan a mí después de una primera mala experiencia:
- Elegir solo por precio: la web más barata casi siempre es la que después cuesta más cara — en tiempo perdido, en arreglos, en rediseño total a los 8 meses.
- No revisar los entregables antes de pagar el saldo: el saldo final tiene que pagarse cuando ya revisaste todo y confirmaste que funciona, no antes.
- No pedir capacitación: si no te enseñan a usar tu propia web, dependés del diseñador para siempre. Eso tiene un costo implícito enorme.
- No definir objetivos concretos: "quiero una web linda" no es un objetivo. "Quiero recibir 10 consultas por mes desde el formulario de contacto" sí lo es. Con objetivos claros, podés medir si la web funciona o no.
- Dar todo el dinero por adelantado: lo habitual es 50% al iniciar y 50% al entregar. Cualquier esquema donde te piden el 100% antes de empezar es una señal de alerta.
- No tener nada por escrito: un acuerdo verbal no protege a nadie. Un mail confirmando lo que se acordó ya es algo. Un contrato es mejor todavía.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pedir una web sin tener el logo listo?
Sí, pero hay que contemplarlo en el proceso. Algunos diseñadores ofrecen identidad visual junto con la web — preguntá si está incluido en el precio o si es un servicio aparte. Lo que no podés hacer es arrancar el diseño web sin tener definida la paleta de colores y la tipografía base, porque eso afecta todas las decisiones estéticas.
¿El dominio y el hosting los pago yo o los paga el diseñador?
El dominio tiene que estar a tu nombre sí o sí. El hosting podés contratarlo vos directamente y darle acceso al diseñador, o el diseñador puede incluirlo en el paquete — pero en ese caso asegurate de que la cuenta de hosting quede a tu nombre al terminar el proyecto. Nunca aceptes una situación donde el diseñador controle el hosting y no tenés acceso propio.
¿Cuánto tiempo tengo que esperar para que la web esté lista?
Para un sitio de entre 4 y 6 páginas bien hecho, el plazo razonable es de 3 a 5 semanas desde que se aprueba el diseño y se entrega el contenido. Si el cliente tarda en aprobar o en proveer el contenido, el plazo se extiende proporcionalmente. Un proyecto que lleva más de 3 meses sin entregarse tiene un problema de gestión, no de complejidad técnica.
¿Qué pasa si necesito hacer cambios después de que entregan el sitio?
Dependé de lo que esté acordado. Algunos diseñadores incluyen un período de garantía de 30 días para correcciones sin costo. Los cambios posteriores — nuevas secciones, actualizaciones de contenido — generalmente tienen un costo por hora o por proyecto. Lo importante es tener esto claro antes de cerrar el trato, no después de que entreguen la web.
¿Puedo pagar en cuotas una página web?
Algunos diseñadores aceptan cuotas, pero lo más común es el esquema 50/50 — la mitad al inicio y la mitad al finalizar. Si necesitás un plan de pago distinto, hablalo desde el principio. Lo que no tiene sentido es pagar todo en cuotas mensuales por años: eso convierte el proyecto en una suscripción y puede generarte dependencia del proveedor mientras haya deuda.
¿Querés hablar de tu proyecto sin compromiso?
Si ya sabés qué necesitás o si todavía tenés dudas, puedo ayudarte a entender qué tipo de web tiene sentido para tu negocio, qué debería costar y cómo asegurarte de que quede en tus manos.
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